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Viajes > Japon > Takayama
Takayama es un pueblo rodeado de montañas bastante peculiar. Aunque pobre en agricultura, es muy rico en madera. En el siglo VIII, cuando la región era
incapaz de producir el arroz suficiente para pagar los impuestos cumplía con el fisco enviando artesanos. Entre 1692 y 1868 la zona permaneció bajo el control
directo del sogunato, ya que era su proveedora de madera. Su aislado emplazamiento serrano ha hecho posible la supervivencia intacta de las calles del periodo
Edo y la pureza del agua resulta idónea para la destilación de sake. Su festival es uno de los más conocidos de Japón.
Por la mañana nos dirigimos al centro del pueblo y lo primero que vimos al cruzar el tumultuoso rio Miya fue este mercadillo. En él se pueden comprar todo tipo
de recuerdos, ropa típica (aquí compramos unos pijamas para el sobrino), artesanía y comida,(especias, pescado, pastelitos).
Una vez dentro de la zona antigua se pueden ver el tipo de vivienda que se mantiene intacta desde el periodo Edo. Hay varias casas museo. Una de ellas era esta
Casa Kusakabe, antigua vivienda de una prestamista reconstruida con cipreses japoneses en 1879 después de un incendio. Está bien conservada y alberga
artesanía popular y un pequeño jardín.
Todo esto está en el Barrio Sannomachi. Este barrio comprende una zona inusualmente ampliada e intacta de casas y comercios de mercaderes de la era Edo
y alberga tiendas especializadas y destilerías de sake.
El pueblo está plagado de destilerías de sake. Abajo vemos una bola hecha de hojas de cedro que nos permite distinguir facilmente dónde nos encontramos con
una de ellas. En muchas se puede degustar tanto sake como caldos típicos.
Visitando las tiendas nos encontramos con este monje peregrino que vendice los comercios.