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Otro lugar conocido de Llanes
son Los Cubos de la Memoria
que se encuentran en el puerto
y son obra de Agustín Ibarrola.
A mi personalmente no me
agradan demasiado.
El autor realiza esta obra
artística en el puerto marinero
de Llanes sobre los bloques
de hormigón que componen
la escollera. En ella se funden
elementos esenciales de la
obra del artista con el pasado
histórico - cultural de la villa
de Llanes.
Esta obra refleja la larga
trayectoria artística de Ibarrola
en la que se mezclan sus
señas de identidad, los juegos
visuales, la experimentación
de formas y colores y el
vínculo con el espacio.
Después de Llanes nos
dirijimos a Ribadesella y antes
de llegar en una de sus playas
más famosas, Guadamía.
Además de esta playa fluvial
encontramos en este entorno
formas sorprendentes que el
mar ha creado en una pugna
por sobrepasar la barrera
natural de la propia costa. Las
huellas de disolución son muy
profundas y han alcanzado
gran desarollo en forma de
oquedades y canales en la
superficie de las rocas
calcáreas. Los acantilados se
encuentran plagados de
covachas y de los
denominados bufones,
estrechas chimeneas
verticales por las que el agua
sale a borbotones con gran
estruendo, mezclando agua
salada y aire.
En Guadamía encontraremos
unas de las zonas recreativas
más bellas de Asturias.
Organizar una comida
campestre es una idea
estupenda.
La playa resulta sorprendente.
Un canal estrecho, alargado
entre los acantilados, cuya
titularidad se disputan el propio
río y el cantábrico. No existe
playa más protegida de las
embestidas del mar en todo el
oriente de Asturias. Es, por
tanto, muy segura para el baño.
En el inicio de su larga lengua
la profundidad del agua es
escasa e ideal para los niños.
En marea baja lo que queda es
un arenal de gran longitud,
idóneo para los juegos
playeros y para tomar el sol.
La longitud de la playa es de
unos 800 metros,
perpendicular a la costa, la
anchura del canal de unos 80
metros, la arena es blanca y
fina, la profundidad media en la
zona de baño es 1,50 metros,
sin declives ni depresiones
bruscas. Las aguas tienden a
remansarse. Está limpia de
rocas y de algas. El oleaje es
escaso o nulo y no hay riesgo
de corrientes.
El río Guadamía, frontera natural entre los municipios de Ribadesella y
Llanes, en su corto recorrido de unos siete kilómetros desde la sierra del
cuera, desciende entre bellos parajes hasta llegar al mar a la altura del
castro arenes. Al desembocar en la propia playa de Guadamía o playa de
Llames, ha esculpido a su propia imagen una estrecha garganta. En la
zona que antecede a Guadamía forma un arenal o marisma conocida por
los lugareños como La Siatera, una especie de fiordo de aguas
tranquilas.
La costa asturiana depara sorpresas constantemente, como los
llamados bufones, un auténtico gozo para los sentidos. Se escucha el
mar respirar, bramar, lo vemos saltar por encima de nuestras cabezas
en una nube de gotas ínfimas, con un resoplido o bufido final que resulta
estremecedor y que hace vibrar los acantilados bajo nuestros pies.
Estos saltos de agua son algo distinto a la acción típica del mar
rompiendo en grandes olas contra la costa. En este caso, el agua
aprovecha chimeneas bien definidas y grietas de la caliza para salir a
borbotones a la superficie imitando a los géisers, formando surtidores
que pueden alcanzar más de 20 metros de altura.