Menú Principal:
Viajes > Japon > Kyoto
El paseo por el recinto resulta muy agradable. Alrededor del palacio se encuentra el jardín que antes comenté. Alberga varios estanques y edificios antiguos de
madera. El entorno hace retroceder en el tiempo e imaginarse aquella época.
En Kyoto cuando se quiere descansar de las visitas a templos recomiendo ir a conocer el centro. En principio se parece mucho al de otras ciudades japonesas
pero mirando bien tiene sus diferencias.
Un lugar que no hay que dejar de visitar es el barrio de las Geishas. Cruzamos un puente que nos lleva a una larga calle llena de tiendas de todo tipo, sobre
todo de accesorios para las Geishas y las Maikos. Se ve mucha gnte hacienso sus compras e incluso vimos a una pareja de novios a punto de casarse que
nos saludó desde el otro lado de la calle.
Una calle muy conocida por esta zona es Pontocho. Alberga numerosas ochaya donde se contratan Geishas para entretener a prestigiosos clientes. Es conocida
por su vida nocturna. Es un callejón que va de Sanjo-dori a Shijo-dori (dori es calle) al oeste de Kamo-gawa. Es mejor visitarlo por la noche cuando los edificios
tradicionales de madera y los faroles colgantes crean una atmósfera maravillosa que recrea el viejo Japón. Muchos de los restaurantes, casas de té y bares del
lugar prefieren clientes japoneses, además de ser terriblemente caros. Es un buen lugar para ver Geishas y Maikos (aprendices de Geisha) yendo o viniendo de
una cita. Es fácil ver alguna si se aguarda un momento en el extremo del callejón que da a Shijo.
Este cartel cuenta (en inglés) la historia de esta calle de Pontocho. Está justo a la
entrada de la calle.
A la derecha una foto del callejón. Por supuesto lo cruzamos y pudimos ver locales
y restaurantes muy interesantes en los que se citan clientes con Geishas.
Pasando de largo Pontocho y a la derecha entramos por otra calle en la que se encuentran gran número de escuelas y casas de Geishas. Allí sí pudimos ver
alguna pasando a toda velocidad escapando de varios fotógrafos apostados a la caza. La verdad es que resultó incluso un poco violento la persecución de esa
famosa instantánea Nipona.
La Geisha es una animadora profesional cuyos conocimientos de las
artes tradicionales, agudeza verval y habilidad para guardar un secreto
le ha ganado el respeto y en ocasiones el amor de sus influyentes
clientes. La profesión data del siglo XVII. Se ha desprestigiado con las
actividades de las llamadas geishas onsen y de otras que ofrecen artes
más sexuales que clásicas o que tienen más de camareras que de
geishas.
Las auténticas Geishas de Kyoto prefieren llamarse Geiko (hija de las
artes). Las Maiko o aprendizas se Geiko son un fenómeno único de
Kyoto. Son las que llevan la cara pintada de blanco.
Kyoto-Maikos
Kyoto es el único lugar donde las jóvenes aprendices de geisha, las
Maiko, llevan un tocado de pelo especial y una vestimenta única que
incorpora una larga obi colgante, zuecos koppori altos y un quimono
interior con un cuello bordado. Cuando se convierten en auténticas
geishas cambian el cuello bordado por uno blanco, tradición conocida
como eri-kae (cambio de cuello).
La nuca, como se ve a la derecha, acentuada por la zona sin pintar se
considera muy sensual. La cara blanca y los labios rojos ligeramente
contorneados son ideales de belleza clásicos en Japón. También he
leido que la tradición de pintarse la cara de blanco viene de que en la
antiguedad al no disponer de liz eléctrica, sólo velas y candiles, el pintar
la cara de blanco ayudaba a que pudiera apreciarse mejor la belleza de
la Geisha.
Anterior - Siguiente