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Viajes > Japon > Hiroshima
Hiroshima todo el mundo sabe porqué es famosa. Es una ciudad que no tiene demasiado para ver pero creo que es de obligada visita. Simplemente
por ver su museo merece la pena. En este museo cuya entrada es simbólica, un precio mínimo, los japoneses quieren enseñarnos lo que pasó realmente.
Se le pone a uno la piel de gallina.
Abajo vemos el Genbaku-Domu, todo lo que queda de la vieja ciudad. Ubicado en la confluencia de los rios Ota y Motoyasu, en el exterior del parke en sí, es
un pertubador recordatorio de la destrucción librada sobre la ciudad. El antiguo pabellón de Fomento de la Industria se encontraba cerca del punto cero en el
que estalló la bomba. Los ocupantes del edificio murieron al instante. Sus vigas retorcidas, los vastos boquetes y las pilas de cascotes han sido designadas
patrimonio de la humanidad por la Unesco.
Junto a la entrada norte del parque, (parque conmemorativo de la paz), se halla la campana de la paz que los visitantes pueden tañer.
Cruzando la calle está la llama de la paz, que sólo se apagará cuando todas las armas nucleares del mundo hayan sido eliminadas.
Junto a ella está el cenotafio diseñado por Tange Kenzo en memoria de las víctimas de la guerra. Contiene los nombres de todos los que murieron junto con
una inscripción que reza: "Descansen en paz. Jamás volveremos a cometer el mismo error".
Abajo vemos el Monumento Infantil de la Paz, la figura de una niña extendiendo las manos. Una grulla, símbolo de la longevidad y la felicidad vuela sobre ella.
Está dedicado a una niña víctima de la bomba que creía que se recuperaría de la leucemia contraida a causa de ella si fabricaba 1.000 grullas de papel.
La niña no sobrevivió, pero todo Japón conoce su historia por lo que el monumento siempre está adornado con grullas de papel enviadas por colegiales de
todo el país.
Abajo las grullas de papel enviada por los colegiales de todo el país. Hay miles de ellas.